Cuatro motivos por los que hacen falta más científicos en polític

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Hoy en día, la mayoría de nuestros políticos disponen de un perfil académico normalmente basado en los campos de las ciencias sociales o jurídicas y las humanidades. Si bien en los últimos tiempos hemos podido ver algunos científicos que decidieron dar el salto a la primera línea política, como Javier Solana, Alfredo Pérez Rubalcaba, Gaspar Llamazares o Pablo Echenique, sigue siendo bastante inusual encontrar políticos con una clara formación científica. He aquí algunos de los principales motivos por los que creo que todavía se siguen necesitando más científicos dentro de la arena política española.

Fomento de la cultura científica. El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, sorprendió a todo el mundo cuando en una rueda de prensa supo responder a una pregunta sobre computación cuántica. Desafortunadamente, hoy en día aún resulta bastante inusual ver a un político español capaz de responder una pregunta sobre ciencia de una forma tan contundente. El hecho de que un político se atreva a introducir y explicar términos científicos en una rueda de prensa resulta indispensable para mejorar la cultura científica de nuestra sociedad. De modo similar, en los últimos tiempos hemos presenciado cómo se han logrado introducir algunos términos técnicos sobre economía, tales como prima de riesgo, que se han incorporado de forma natural en nuestras vidas cotidianas. ¿Se imaginan a Mariano Rajoy contestando en un futuro una pregunta sobre mecánica cuántica en lugar de una sobre deporte?

Capacidad de trabajo en equipo. En el área de la ciencia, es muy habitual que los investigadores colaboraren y cooperaren con diferentes equipos de investigación para llevar a cabo trabajos en los que se requiere el conocimiento de distintas disciplinas. Por tanto, el científico está en continua interactuación con numerosos investigadores con los que en ocasiones resulta difícil llegar a un mismo punto de interés. El científico está acostumbrado a dialogar y a enfrentarse a los problemas desde diferentes puntos de vista para llegar a un mínimo común denominador con los distintos grupos investigadores. Tal y como está el panorama español actual, resulta evidente que se necesitan más políticos capaces de dialogar, entender diferentes puntos de vista y alcanzar consensos con partidos en cuestiones de suma importancia para la sociedad.

Necesitamos más científicos dentro del Gobierno que puedan legislar, tomar decisiones importantes, como las partidas presupuestarias en I+D y saber en qué sectores estratégicos de ciencia y tecnología hay que invertir.

Método científico para la resolución de problemas. Los científicos están acostumbrados a resolver problemas mediante un proceso de análisis e investigación para descubrir las causas que los originan y a continuación proceder con las posibles soluciones de un modo sistemático y pragmático. Así pues, la mente científica está habituada a examinar los problemas de forma detallada y a ser resolutiva a la hora de buscar soluciones. Los políticos actuales deberían aplicar una metodología más científica para tratar de ser más eficaces y eficientes a la hora de resolver los problemas que incumben a la sociedad.

Conocimiento de los sectores estratégicos en I+D. Por último, resulta evidente que la investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+i) deben convertirse en el actual motor productivo para que España pase a ser un país competitivo. Desafortunadamente, la inversión pública en I+D en España acumula un recorte del 35 % en los últimos años, mientras que Alemania la ha aumentado en más del 18 % en el mismo periodo. Por ello, necesitamos más científicos dentro del Gobierno que puedan legislar, tomar decisiones importantes, como las partidas presupuestarias en I+D y saber en qué sectores estratégicos de ciencia y tecnología hay que invertir. En resumen, necesitamos una invasión de científicos valientes que asuman el reto de aventurarse en las embarradas aguas políticas españolas.

No soy racista, tengo un amigo negro

GRA100. MÁLAGA, 15/08/2016.- El actor galego de origen dominicano Will Shephard posa para Efe en la rotonda del Marques de Larios, tras denunciar discriminación racial en una caseta del Real de la Feria de Málaga. Shephard, conocido por su papel en la serie Mar de Plástico, ha denunciado que los porteros de una caseta de la feria de Málaga no le dejaron pasar a él y a varios allegados por ser latinos, y ha confiado en que la denuncia de esta discriminación racial sirva para concienciar a la sociedad. EFE/Carlos Díaz

El contenido del comunicado difundido por los responsables de la caseta acusada de discriminar al actor de origen dominicano Will Shephard -a raíz de la denuncia del propio actor por unos hechos ocurridos durante la feria de Málaga- es, por sí solo, motivo suficiente para reabrir un serio debate sobre el racismo en España y, sobre todo, sobre su normalización. Los responsables de la caseta parecen no entender cómo se puede tildar a su personal de racista si cumple con todos los maravillosos requisitos del manual básico antirracista de todo racista. Es decir, tener empleados o amigos que son parte de la comunidad de la persona presuntamente discriminada.

Todo el mundo está en su legítimo derecho de defenderse contra cualquier clase de acusaciones, pero los motivos esencialmente alegados por los responsables de la caseta -como razones de peso para contrarrestar dichas acusaciones- no son más que meras nimiedades. Y es, cuando menos, lamentable que sea así. Es más, los principales argumentos plasmados en dicho comunicado siguen las mismísimas pautas que la respuesta de Donald Trump a todos los que le acusan de machista: ¡cómo va a ser machista si tiene una mujer y una hija maravillosas e incluso ha colaborado con mujeres a lo largo de su carrera como empresario! ¡No tiene sentido! Pues sí, una cosa no tiene nada que ver con la otra.

El personal de la caseta puede ser perfectamente racista, por más que tuviera a su servicio a un millón y medio de empleados de distintos orígenes. Tener amigos o empleados de distintos orígenes no otorga patente de corso ni carta blanca para actuar y no ser tildado nunca de racista si uno resulta serlo. La historia, en este sentido, es inequívoca. Durante el colonialismo -en un país como Haití, por ejemplo-, los principales encargados de azotar a los esclavos negros para obligarlos a trabajar en condiciones inhumanas eran esclavos negros como ellos pero con una sutil y a la vez fundamental diferencia: habían sido nombrados jefes, y era su trabajo.

“No soy racista, tengo un amigo negro” y “soy racista y tengo un amigo negro”, además de parecerse fonéticamente, no dejan de ser lo mismo. Por cierto, Trump tampoco es racista porque en sus mítines veo negros y latinos. Y me asusto.

En todo caso, este artículo no sirve para corroborar la versión del actor, ya que esta labor recae de forma exclusiva en los tribunales, que son los primeros y últimos garantes de los derechos de todos los ciudadanos. Pero es obvio que refugiarse en la presunta diversidad de origen de los que trabajan para uno mismo para rechazar unas acusaciones de esta gravedad resulta, a estas alturas, totalmente incomprensible. Ni que estuviéramos a mediados del siglo pasado. Por lo tanto, es necesario abrir un debate sobre cómo, en España, el racismo se ha ido institucionalizando con el paso del tiempo y se ha normalizado con las prácticas del día a día.

Sin ir más lejos, sigue habiendo restaurantes y bares que, en función de los rasgos físicos del cliente, parecen estar legitimados para someterlo a todo un interrogatorio o pasarle lo que vendría a ser una suerte de test de solvencia antes de habilitarle una mesa. Ni que decir tiene que mi solidaridad con cualquiera que, de alguna forma, se sienta discriminado por su origen o sus rasgos físicos, es total. Urge denunciar estos casos por todos los medios posibles.

Hay quienes todavía intentan convencerme de que no hay realmente racismo en España, tal como se está pregonando, y de que se trata más bien de meras construcciones mentales e inseguridades personales de muchas personas. Si fuera cierto, la labor de organizaciones y asociaciones tales como SOS Racismo yMovimiento contra la Intolerancia, entre otros, no tendría la más mínima razón de ser. En todo caso, creo que bastaría, si fuera posible, con dejarles mi piel durante una semana para que pudieran luego hablar del tema con conocimiento de causa.

“No soy racista, tengo un amigo negro” y “soy racista y tengo un amigo negro”, además de parecerse fonéticamente, no dejan de ser lo mismo. Por cierto, Trump tampoco es racista, porque en sus mítines veo negros y latinos. Y me asusto.

Entrada en El Huffington Post

“El ‘brexit’ ha demostrado que los ciudadanos pueden cambiar las cosas”

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Víctor Santana (Pontevedra, 1988) es experto en relaciones internacionales, graduado en Administración y Gestión Pública y máster en Estudios Árabes e Islámicos Contemporáneos. Actualmente es asesor en el grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos en el Parlamento Europeo. Se considera a sí mismo un apasionado de Europa, pero no de la Unión Europea.

Contra todo pronóstico, en junio pasado la mayoría de los ciudadanos del Reino Unido decidieron votar por abandonar la Unión Europea. ¿Crees que era necesario el brexit? ¿Por qué?

Yo creo que lo necesario no era el brexit como tal, sino más bien el mensaje que transmite. El brexit no es sino una forma de decirle a la gente que siempre hay una manera de cambiar las cosas. Como recordatorio, sirve para abrir el debate sobre si nosotros, los ciudadanos europeos, queremos seguir avanzando en la UE en la que hoy estamos y con las instituciones que hoy tenemos. El brexit era necesario porque lo que necesitábamos era darnos cuenta de que nada es irreversible y siempre podemos volver a recuperar lo que se nos ha ido quitando desde hace años -sobre todo, desde Maastricht-, que se llama democracia.

El brexit nos ha demostrado que hay países que pueden abandonar la UE, cuando decían que no podía ser. En todo caso, más allá de la soberanía, más allá de la capacidad de los países de volver a tener relaciones comerciales con terceros países, elbrexit nos ha enseñado, como está pasando en muchos países, que los ciudadanos pueden cambiar el rumbo de las cosas. Y creo que es algo muy importante, algo que los 500 millones de ciudadanos teníamos un poco olvidado.

El brexit ganó con el 52% de los votos. Eso quiere decir que el 48% restante de la población estuvo a favor de la permanencia en la UE. ¿Qué te sugieren estos datos? ¿Crees que este resultado es una piedra en el zapato de los que tienen que negociar el brexit?

Ante todo, creo importante hacer dos apuntes: primero, son 17 millones y medio de personas las que salieron a votar en contra de seguir en la UE; y segundo, es la vez que más personas votan secundando una idea en la historia del Reino Unido. Dicho esto, es cierto que hay un 48% de la población británica que votó en contra del brexit, y es un dato que hay que tener en cuenta.

Desde el mismo día del resultado del referéndum, muchísimos líderes de la campaña del brexit salieron a la calle diciendo: “Sí, hemos ganado, ya que el 52% votó a favor del brexit. No obstante, hay un 42% de la población, y sobre todo dos regiones que fundaron el Reino Unido, que han votado por seguir en la Unión. Entonces, antes de pedir nada o de activar el artículo 50 del Tratado de la Unión, tenemos que sentarnos todos -todas las personas del Reino Unido- para marcar una hoja de ruta, porque obviamente hay una parte importante de la sociedad, casi la mitad, que ha votado quedarse”.

Por eso ahora mismo se están tratando muchos temas dentro del Reino Unido; se está dialogando sobre cuál es el camino por tomar. Por ejemplo, se está dialogando muchísimo con Escocia, donde más del 60% de la población votó a favor de la permanencia en la UE.

En todo caso, no cabe la menor duda de que va a haber brexit, pero con una serie de condiciones -o, al menos, es lo que va a pedir el Reino Unido- en las que se respeten la mayoría de los acuerdos ya firmados por la UE para que la vida de la gente no cambie o cambie lo mínimo. Creo que veremos al Reino Unido activar el artículo 50 en los primeros tres o cuatro meses del 2017.

La mayoría de los ciudadanos británicos que votaron “no” al brexit eran jóvenes. ¿Por qué crees que los jóvenes votaron “no” al brexit?

Con esta pregunta te estás refiriendo a los datos que dicen que el 73% de las personas de entre 18 y 25 años votaron a favor de la permanencia del Reino Unido en la UE, pero estos no son datos oficiales. Lo cierto es que no hay manera de conocer si esas personas realmente votaron a favor de quedarse, porque obviamente el voto es secreto. Y lo que te dice una persona después de haber votado puede ser cierto o no.

Lo que sí sabemos con certeza es que, entre la población de 18 y 25 años, solo el 36% ha ido a votar. Y eso es un hecho; es una realidad, porque eso sí que queda contabilizado. Ahora bien, ¿crees que el 70% de esta población votó a favor de quedarse? Yo creo que en un referéndum de este tipo no se consiguen 17 millones y medio de votos sin contar con la participación de los jóvenes. Nosotros, en la campaña oficial, contábamos con muchísima gente joven.

¿Qué impacto tendrá el brexit sobre la gente?

Yo creo que el brexit no cambiará nada para la gente. Para las personas que hemos viajado al Reino Unido o en algún momento hemos buscado trabajo allí, o los que hemos querido ir de erasmus a uno de sus territorios, no va a cambiar nada.

Dicho de otra forma, vamos a poder seguir yendo allí de visita, de viaje, a buscar trabajo; vamos a poder seguir pidiendo una beca Erasmus para irnos a estudiar en una universidad del Reino Unido: todas estas cosas no van a cambiar. A lo mejor el tiempo me da una bofetada, pero creo que nada de todo eso cambiará. De hecho, esa es la intención del nuevo Gobierno del Reino Unido: que nada se altere.

Ahora bien, sí va a cambiar para muchas grandes compañías, multinacionales y políticos que han invertido durante muchísimos años dinero en Bruselas para tener una influencia que ahora van a perder, porque no es lo mismo hacer lobby en Bruselas que en Londres. Va a cambiar para grandes compañías de coches; va a cambiar para los grandes bancos. Para estas compañías y multinacionales, van a cambiar muchas cosas.

¿A qué te refieres cuando dices que las grandes compañías son las que se verán perjudicadas? ¿Hablas de tipos impositivos?

Cuando digo que las cosas van a cambiar para las grandes compañías, me refiero a la manera en que hacen lobby. En cuanto a los tipos impositivos, vamos a ver cómo el Reino Unido los baja; seguramente la mayor bajada será para las empresas, las sociedades. También veremos cómo el Reino Unido se convierte en un país mucho más competitivo ahora frente al resto de los países de la UE, que tienden a ir subiendo sus tipos impositivos y a armonizarlos a favor de Alemania y Francia.

¿Por qué estas empresas se van a ver perjudicadas, no todas, pero sí la mayoría de ellas? Pues porque estas empresas llevan 20 o 30 años en Bruselas haciendo lobbypara ganar competitividad en los despachos, cuando saben que no pueden ser competitivas frente a otras empresas que vienen de fuera de la UE. A esto es a lo que me refiero. Y estas cosas son las que vamos a ver cambiar en el Reino Unido en los próximos años: habrá empresas que tendrán que innovar o cambiar radicalmente para ser más competitivas porque no van a poder jugar con la legislación igual que lo hacían en la UE.

Muchos lamentaron que el referéndum sobre el brexit acabara siendo un referéndum sobre la inmigración. ¿Qué pasará con los inmigrantes, o la inmigración en general, en el Reino Unido?

No es verdad. El tema de la inmigración estaba realmente en los medios y era central para ellos, pero en ningún caso lo era para las campañas oficiales. No era central para los políticos que pertenecían a las campañas oficiales. El tema de la inmigración fue llevado como estandarte por la campaña de UKIP, que no consiguió ser la campaña oficial. Y su líder, Nigel Farage, es una persona que no tiene ninguna responsabilidad actualmente en las negociaciones del brexit ni en el Gobierno. Es una persona que estuvo siempre fuera de la línea de la campaña oficial. Siempre ha dicho exactamente lo que le ha dado la gana. Es más, creo que Nigel Farage no quería la victoria del brexit porque esto significa automáticamente la muerte del partido que él ayudó a crear, y el final de su carrera.

En lo que se refiere a la inmigración, el voto al brexit no era un voto para cerrarse dentro de sus fronteras, un voto nacionalista, un voto como el del Frente Nacional, por ejemplo. El voto al brexit fue un voto, y se dijo así desde la campaña oficial, con el que derrumbar las fronteras que la UE nos ha obligado a poner y que impiden a los países de la Unión conectar con el resto del mundo. No es que el Reino Unido quiera dejar de tener inmigrantes, sino derribar sus fronteras y poder atraer a personas del resto del mundo, sobre todo de su expansión tradicional como la Commonwealth.

El mismo día de la victoria del brexit, las búsquedas en línea sobre sus consecuencias crecieron el 250%. ¿No crees que la gente votó sin conocimiento de causa o que, de alguna forma, hubo un voto irresponsable?

Lo cierto es que tampoco sabemos quiénes lo buscaron. A lo mejor lo hicieron las personas que votaron a favor de quedarse en la UE y, puesto que les habían vendido que era imposible que el brexit ocurriese, no se informaron. Son 16 millones de personas las que votaron quedarse: a lo mejor son ellas las que han motivado este incremento. De todas maneras, y asumiendo que fuesen los que apoyaron el brexit las personas que se informaron sobre sus consecuencias ese día, me niego a pensar que la gente es estúpida.

Creo que las personas son responsables y que, cuando votan una determinada opción, lo hacen por una razón. Nosotros, en la campaña, dimos un montón de información; se escribieron libros, se escribieron panfletos; se hicieron vídeos explicativos. Se hizo una película. Y estamos convencidos de que nuestra información llegó a la mayoría de los votantes del brexit. Es más, estamos convencidos de que el mayor porcentaje de personas que apoyaron el brexit lo hicieron pensando y habiendo leído toda la información que pusimos a su disposición.

Daniel Hannan, eurodiputado británico, escribió un libro titulado Why vote leave en el que se explican todas y cada una de las razones por las que se debería votar leave. Su publicación ha sido un bestseller en el Reino Unido. Dicho esto, es importante dejar claro que muchísimas personas se informaron sobre por qué tenían que votar a favor de abandonar la UE. Seguramente hay muchísimas personas que pensaban votar a favor de la permanencia en la UE pero, después de leer toda la información que pusimos a disposición de la sociedad, cambiaron de opinión y votaron por elbrexit.

La libra ha caído y las previsiones del Fondo Monetario Internacional respecto al Reino Unido no son particularmente buenas. ¿Son datos que tienen que preocupar?

Yo creo que es importante ver lo que dice el Fondo Monetario Internacional, al igual que hay que ver lo que dicen todas las agencias de rating. Además, es importante estar pendiente de lo que está pasando con la Bolsa en toda Europa. No obstante, se decía que el brexit iba a ser la catástrofe para la libra, para la economía británica, y por ahora, donde hemos visto la mayor catástrofe es en la Bolsa italiana. Es obvio que la libra ha caído y, hasta ahora, no ha conseguido tener el valor que tenía antes del referéndum, pero se está recuperando.

Hemos visto cómo grandes multinacionales y compañías, que antes del referéndum amenazaban con cambiar sus sedes a otros países de la UE, ya han dicho que no se van a mover. Es cierto que el brexit ha afectado la economía porque se ha rebajado las expectativas de crecimiento. No obstante, el mismo FMI acaba de reconocer que el Reino Unido sí va a crecer; menos de lo que se tenía pensado, pero que lo va a hacer. Por cierto, ¿acaso todos estos organismos siempre han acertado hasta ahora?

A propósito del referéndum, Cataluña se asoma. ¿Crees que el Estado central debería llegar a un pacto con Cataluña sobre la posibilidad de convocar un referéndum y decidir sobre su futuro?

Yo creo que los referéndums son una cosa sanísima y útil para decidir casos importantísimos como este. Ahora bien, encuadrar la realización de un referéndum solo en una comunidad autónoma en el marco constitucional español actual es muy difícil.

Pero mi respuesta a la pregunta de si estoy a favor de que la gente y los pueblos se manifiesten y decidan su futuro es un sí rotundo. Creo que nadie querría vivir en un país que no permite que sus ciudadanos se expresen. En todo caso, creo que con voluntad sí que se podría hacer, porque al final las leyes se pueden cambiar. De todas maneras, si en algún momento vemos un referéndum en Cataluña, yo estaré intentando convencer a la gente para que se quede.

Entrevista en El Huffington Post

De la piratería científica al Open Access

Aaron Swartz se suicidó el 11 de enero de 2013 con tan solo veintiséis años. Entonces se enfrentaba a la posibilidad de ser condenado a pagar cuatro millones de dólares en multas y a pasar más de cincuenta años en prisión por haber descargado cinco millones de artículos y reseñas académicas propiedad de la sociedad JSTOR y haberlos publicado en abierto de manera ilegal. El sueño del joven Swartz era abrir el acceso al conocimiento que, como escribió en su manifiesto de 2008, había sido usurpado desde hace tiempo: «La información es poder. Pero, como todo poder, están aquellos que quieren mantenerlo solo para ellos. El patrimonio científico y cultural del mundo, publicado a lo largo de los siglos en libros y revistas, está cada vez más digitalizado y encerrado por un puñado de corporaciones privadas».

Ahora, tres años después de la muerte de Swartz, la neurocientífica kazaja Alexandra Elbakyan ha seguido su estela dando acceso universal y gratuito a unos cincuenta millones de artículos científicos disponibles en su página web Sci-Hub. Después de que la fundara en 2011, la editorial Elsevier decidió llevarla ante los tribunales por violar las leyes estadounidenses de copyright y logró que la web cerrase en su dominio anterior. La joven Elbakyan, apodada la Robin Hood de la ciencia, alegó en una carta abierta ante el tribunal de Nueva York que una de las razones por las que fundó la web fueron los problemas que tuvo durante su etapa de estudiante: «No tuve acceso a ningún documento de investigación, documentos que necesitaba para mi proyecto. Es de locos pagar 32 dólares cuando tienes que ojear o leer cientos de documentos para hacer una investigación». En la página principal de Sci-Hub se puede leer otro de sus motivos: «Luchamos contra la desigualdad en el acceso al conocimiento en todo el mundo. El conocimiento científico debe estar disponible para todas las personas independientemente de sus ingresos, condición social y situación geográfica».

De un tiempo a esta parte, instituciones como la Unión Europea han decidido fomentar y exigir la publicación de artículos con acceso abierto (Open Access) ya que si buena parte de la investigación es financiada con dinero público, los ciudadanos que han contribuido a ella con sus impuestos deberían poder acceder a los resultados de dicha investigación. Para ello, existen dos posibles modalidades conocidas como la vía dorada y la verde. En la vía dorada, las editoriales convencionales ofrecen la posibilidad de publicar en acceso abierto pagando previamente una tasa por permitir el acceso universal a la publicación, que puede llegar a costar una media de 3000 euros por artículo. En cuanto a la vía verde, los investigadores pueden publicar de nuevo sus trabajos gratuitamente utilizando repositorios como arXiv, el repositorio DIGITAL.CSIC o el de FECYT (Recolecta), donde se depositan las versiones casi definitivas de los artículos que son autorizadas por muchas revistas una vez que ha transcurrido un plazo determinado (periodo de embargo de las publicaciones).

Si bien todavía queda un largo camino por recorrer para garantizar el acceso universal de los artículos científicos, y sin olvidar que los investigadores tenemos la obligación de hacer más comprensibles nuestros resultados para la sociedad mejorando la forma de comunicar la ciencia, puede que cada vez estemos más cerca de aquel sueño que tuvo un día el joven Aaron Swartz.

Entrada en El Huffington Post

La esperanza de un gesto

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Muchos la tildan ya de foto histórica, de un símbolo gráfico de resistencia para la posteridad. Es posible que esta imagen, protagonizada por la activista sueca Tess Asplund, se instale en el repertorio de fotos icónicas y míticas que reflejan un momento concreto de la historia.

Tomada el uno de mayo en Suecia, esta imagen recoge el momento en que Asplund, armada de una sorprendente valentía, se planta frente a una manifestación de centenares de neonazis del partido Movimiento de Resistencia Nórdica (NRM) con el puño en alto y con el semblante rígido y convencido. El gesto de esta activista negra, que nos llena de admiración y sorpresa, nos golpea en la cara a modo de aviso ante un panorama político desalentador. Si el auge de partidos políticos de ultraderecha en la arena de la política activa europea ya nos situaba en un estado de emergencia reflexiva desde hace unos años, el ascenso de estos en los últimos meses debe despertar con mayor ahínco nuestra conciencia y posicionamiento ideológico. La crisis de los refugiados está marcando pautas de voto: un voto asustado ante lo desconocido y crédulo ante los discursos más extremistas. Y es que la llegada a Europa de miles de refugiados buscando la dignidad vital que todo ser humano merece nos muestra la cara más triste de la sociedad del miedo al otro. Es siempre la misma historia: la de la colonización, la de los crímenes racistas o la de las vallas fronterizas. La historia del miedo ante lo desconocido que todo lo justifica. La historia de la alteridad,  de un “otro” construido socialmente en negativo. Es en base a esa construcción del “otro” extraño, lejano, nocivo y primitivo, con la que se llenan de contenido los discursos de odio, se alimentan los estereotipos raciales que anidan en el imaginario colectivo y se legitiman las políticas restrictivas en materia de inmigración. Y parece que cala el discurso del “otro malvado”, cala con profundidad en quienes, ávidos de una explicación a los problemas sociales, son incapaces de encontrar responsables políticos aceptando un argumento que les da rienda suelta para redirigir injustamente su ira.

La escena protagonizada por Asplund nos azota de nuevo, como nos azotó la imagen de la reportera húngara agrediendo a los refugiados hace unos meses en Röszke, aunque en este caso mostrándonos la cara más cruda de la intolerancia. La foto de Asplund nos azota y nos alienta, porque además de despertarnos nos recuerda que hay quien no quiere callar. Si bien es cierto que Asplund ha reconocido que se replantea si debería haber hecho lo que hizo por miedo a las represalias, lo cierto es que su gesto nos enorgullece y nos recuerda que callar es posicionarse y que mirar hacia otro lado es de cobardes. El activismo es un posicionamiento valiente, y valiente es quien obra libre y satisfecho en la defensa de sus principios. Asplund nos muestra que quizá no somos una generación tan perdida y podemos hacer algo tan solo con un gesto, tal vez con unas palabras. Porque hablar es mejor que callar. Porque callar permite a 300 neonazis manifestarse libremente en plena calle. O peor aún, callar puede situar a los partidos de ultraderecha al frente de las instituciones.

Anna Martínez-Millán: “Hay que romper con los prejuicios del ‘modelo occidental universal correcto”

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Anna Martínez-Millán (Sabadell, 1987)  es graduada en Antropología Social y Cultural y Máster en Investigación en Educación con especialidad en Desigualdades, Investigación y Acción educativa, ambos por la Universidad Autónoma de Barcelona.

Especializada en antropología de la educación, infancia y migraciones desde 2014, forma parte de la junta directiva deKali Zor, asociación gitana activista y de intervención social de Badalona, donde desempeña tareas de comunicación, redacción y coordinación de proyectos europeos.

Antes que nada, ¿crees que es posible acabar con la discriminación hacia el colectivo gitano o, al menos, gran parte de ella, a medida que la sociedad avanza?

Yo creo que sí. Además, si no lo creyera, ¿entonces cómo encontraría yo la motivación para dedicarme a Kali Zor? En todo caso, reconozco que es un proceso complicado, que pasaría por cambiar el paradigma de pensamiento en general. Es decir, requeriría que dejáramos de pensar desde un punto de vista etnocéntrico: dejar de juzgar en función de nuestros parámetros; dejar de ver la diversidad como un obstáculo y empezar a entenderla como un valor en sí mismo. Dicho esto, hay que romper con los prejuicios del ‘modelo occidental universal correcto’ a partir del cual todo lo que no se adecúa resulta ser un problema, y empezar a actuar sobre nuevas bases. ¿Se trata de un proceso complejo? Sí, pero creo que es una lucha que vale la pena, y quiero participar activamente en ella.

¿De dónde nace tu interés por el activismo gitano?

Los libros y artículos que he leído sobre el tema y, sobre todo, mi participación en Budapest, en un programa de Intensive Erasmus sobre los genocidios gitano y judío llevados a cabo por el régimen nazi, despertaron en mí un enorme interés por la defensa de la causa gitana. Después de ese encuentro de doce días en Cracovia, me ofrecieron la posibilidad de ser voluntaria de TERNYPE, una red de asociaciones gitanas europea, para organizar un evento internacional en Cracovia en el verano de 2014. En ese encuentro, conocí a politólogos y antropólogos gitanos que acabaron de suscitar en mí este interés por el activismo gitano. Al verano siguiente asistí en Rumanía a otro evento, que es donde conocí al presidente de Kali Zor, Alfonso Amaya. Me comentó que la asociación se había constituido hacía poco y me propuso ayudarlos. A mi vuelta me reuní con ellos y comenzamos a trabajar juntos.

¿Quién hay detrás de Kali Zor, además de ti? ¿Qué haces exactamente en la asociación?

Somos cinco en total en la junta directiva: Alfonso Amaya, que es el presidente; Vicente Rodríguez, que es el responsable de las relaciones internacionales (un gitano que empezó vendiendo calcetines, pero que ahora sale en la lista Forbes); Gemma Casanova, que se encarga de la página web; David Sarroca, que es el director de proyectos, y yo, que soy la responsable de comunicación, pero además redacto proyectos y coordino… Por más que cada uno tenga encomendadas unas tareas específicas, en lo que se refiere a los proyectos, todos intentamos implicarnos y trabajar juntos.

¿Cómo se financian los proyectos de Kali Zor? ¿Facilitan las subvenciones la unión con las comunidades gitanas de otros lugares de Europa?

Los encuentros juveniles internacionales se financian con subvenciones del programa Erasmus+. Nosotros presentamos el proyecto y, si se aprueba, el programa pone a nuestra disposición los recursos económicos necesarios para su realización. Hicimos un proyecto sobre deporte y gitanos, en el que participaron tanto gitanos como no gitanos de distintos países de Europa practicando distintos deportes, impartiendo talleres y conferencias, etc.

Ahora vamos a presentar otro, sobre gitanos y educación, que consiste en invitar a gitanos de distintos países de Europa con trayectoria de éxito académico (en este caso, de Albania, Rumanía y Hungría) a Sant Roc, en Badalona, donde hay un grave problema de absentismo escolar: el 80 % aproximadamente, decían los medios de comunicación muy recientemente; de este porcentaje, la mayoría son gitanos y, en su mayoría, chicas. La idea es que vengan gitanos de diferentes países que puedan servir de referentes, ya que en el barrio de Sant Roc casi no hay referentes positivos. Queremos aprovechar la posibilidad que da Erasmus+ en materia de financiación para abrir las puertas del barrio y demostrar a este colectivo que el éxito también es posible para ellos.

¿Cuáles son vuestros proyectos a corto y a largo plazo?

A corto plazo, tenemos previsto un evento sobre educación y gitanos al que asistirá Michael Simmons, un referente en la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos en los Estados Unidos que formaba parte de las Panteras Negras y también trabaja con gitanos. Darán una charla Vicente Rodríguez y Michael Simmons en el centro cívico Pati Llimona, como cierre de este acto de gitanos y educación. Tenemos programado otro evento de circo que se celebrará en agosto. Con más continuidad, llevamos una escuela de fútbol con dos equipos femeninos y uno masculino y editamos una revista.

La cultura gitana se considera bastante machista. ¿Cuál es la posición de Kali Zor sobre este aspecto?

Kali Zor no se ha posicionado hasta el momento sobre ningún tema que tenga que ver con el género, pero, desde un punto de vista personal, diría que es feminista. Ahora bien, si decimos que la cultura gitana es machista, también lo tenemos que decir de la paya, que de hecho lo es, pero a un nivel más sutil. Conozco bastantes casos de corresponsabilidad entre parejas gitanas. En todo caso, no son machistas por ser gitanos, sino porque vivimos en una sociedad patriarcal y el machismo está presente en todas las minorías que forman parte de una sociedad patriarcal.

Se expresa de distintas maneras: en el caso de los gitanos, tienen formas que chocan con las nuestras y nos llaman particularmente la atención, por eso creemos que son especialmente machistas. Dicho esto, el machismo existe en la misma medida que en la sociedad en general en tanto en cuanto somos grupos que vivimos en una sociedad patriarcal. Aquí entra mi yo personal: hay prácticas como la de la prueba del pañuelo que, como antropóloga, respeto, porque las entiendo en su contexto, pero con las que, como mujer paya feminista, tengo que lidiar. Yo definiría Kali Zor como feminista por cuanto apuesta por la igualdad de género. Como prueba simbólica de ello, tenemos dos equipos [de fútbol] femeninos, mientras que solo hay uno masculino.

¿Hay algún tema que preocupe particularmente a Kali Zor en estos momentos?

La crisis actual en España azota doblemente a los grupos más vulnerables; entre ellos, el colectivo gitano. La situación económica actual empuja a los servicios sociales a llevarse a los niños de las familias gitanas, que no saben qué hacer en estos casos. En Kali Zor nos preocupa bastante esta situación, e intentaremos aportar cierto asesoramiento jurídico a este colectivo sobre el problema; un asesoramiento, evidentemente, gratuito. Creemos que es un asunto en el que tendríamos que tomar cartas.

Entrevista en El Huffington Post

Guerra de medios: Prisa y los papeles de Panamá

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Esta semana los papeles de Panamá han puesto en el punto de mira a Juan Luis Cebrián, presidente del grupo Prisa, tras conocerse que su exmujer, Teresa Aranda, figura como apoderada de la empresa Granite Corporation con sede en el paraíso fiscal de las Seychelles. Por otra parte, Cebrián es accionista de una petrolera llamada Star Petroleum de la que fue consejero hasta que dimitió en diciembre de 2015, poco después de que Prisa aprobase un nuevo código ético prohibiendo a sus directivos tener cuentas en paraísos fiscales. El principal impulsor de la petrolera, el empresario iraní Farshad Zandi, donó a Cebrián el 2% de la compañía según El Confidencial. Esto es todo lo que se ha sabido sobre los paraísos fiscales y Juan Luis Cebrián gracias los papeles de Panamá.

El grupo Prisa emitió el pasado martes un comunicado anunciando que emprende acciones legales contra LaSexta, Elconfidencial.com y ElDiario.es por vincular a Juan Luis Cebrián con los papeles de Panamá con “intenciones difamatorias”, pudiéndose convertir en la primera demanda contra periodistas por publicar los papeles de Panamá. La Plataforma en Defensa de la Libertad de Información (PDLI) ya ha calificado de injustificada esta demanda. Además, este miércoles se ha sabido que la Cadena Ser (Prisa) ha despedido a Ignacio Escolar, director de Eldiario.es, como analista en la tertulia del programa Hoy por Hoy al mismo tiempo que ha prohibido a redactores de El País colaborar con La Sexta. Sin lugar a dudas, las represalias que ha tomado el presidente del grupo Prisa contra los medios y periodistas que han publicado los papeles de Panamá ha abierto un debate acerca de la libertad de información, ya que toda la información sobre Juan Luis Cebrián y los papeles de Panamá ha sido omitida en El País. Si bien uno de los argumentos de Prisa para denunciar a los medios es que la vinculación de Cebrián con los papeles de Panamá se produce de forma indirecta, El País también publicó noticias de forma parecida que enfocaban a Putin, Le Pen o Chávez con la aparición de su entorno en los papeles de Panamá.

En una sociedad tan dependiente de los medios de comunicación y que pueden tener tanta influencia en el panorama electoral, más que nunca resulta imprescindible la garantía de una información libre e independiente sea cuál sea el fondo de la publicación. Por otra parte, me ha sorprendido cómo un periódico con nombre de prestigio como El País haya estado pudiendo pasar de puntillas por una noticia tan relevante para la sociedad como son los papeles de Panamá. ¿Acaso sus lectores y suscriptores no merecen estar informados sobre las novedades de estos documentos?